



Cocina costarricense a la leña en una casa de 1895 en Barrio Amón. Cocinamos con producto del país, fuego, tiempo y oficio. Tenemos una carta de temporada dirigida por los elementos: aire, agua, tierra, fuego, humo. Tenemos un menú degustación de ocho tiempos llamado Óptica. Almuerzo y cena, los 7 días.
Cocina costarricense por inventar
Si la noche tiene un motivo, contanos antes
Un aniversario, un cumpleaños importante, una celebración esperada o simplemente una noche que merece atención. Cuando la ocasión importa, lo ideal es olvidarse de la logística y concentrarse en compartir el momento.
Óptica está pensada para eso. Una experiencia que avanza a su propio ritmo, sin decisiones constantes ni interrupciones, donde la conversación ocupa el lugar principal y la cocina se encarga del resto. Muchos de nuestros invitados la eligen precisamente por esa tranquilidad: toman asiento y la noche se construye sola, tiempo a tiempo, a partir de ingredientes costarricenses llevados a lugares inesperados.
Si nos avisás al momento de reservar que se trata de una ocasión especial, nos encargamos de prepararlo con anticipación y de cuidar los detalles desde antes de tu llegada.
Una noche pensada para recordar.
El Silvestre del mediodía es uno de nuestros secretos favoritos
Entre las doce y las tres de la tarde existe una versión distinta de Silvestre. La misma cocina, la misma búsqueda por reinterpretar ingredientes costarricenses, pero acompañada por la luz natural que atraviesa la casa de Barrio Amón y transforma por completo la experiencia.
Lo mejor es que no hace falta esperar una ocasión especial. Puede ser un martes cualquiera, una reunión tranquila o simplemente las ganas de almorzar bien. No es una versión reducida de la noche ni un menú apurado: es la misma cocina, los siete días de la semana, domingos incluidos.
Por eso quienes lo descubren suelen volver. Porque encontrarse con esta cocina al mediodía tiene algo especial: menos prisa, más luz y la misma atención al detalle.
